sábado, 24 de noviembre de 2012

Me sumerjo en un mar de recuerdos.

El olor a cloro impregnado en mi piel, el calor se nota en el ambiente, tardes eternas, charlas hasta las tantas con Rocío Gonzalez, pensamientos en alto, ¡la ropa está llena de arena!, noches en el puerto, olor a mar, cuando lo único que necesitaba era un bikini, la toalla y unos pantalones. El moreno de mi piel resaltaba con el ambiente, pelo rubio, días sin fin... Verano, lo echo de menos, lleno de recuerdos y emociones, tres meses llenos de diversiones y risas, tranquilidad y paz. Recuerdo cuando eramos libres, estábamos todo el día sonriendo y felices, haciendo lo que queríamos y cuando queríamos. Lo echo tanto de menos... Y pensar que todavía quedan siete meses... Se me viene el mundo encima solo de pensarlo. Esto es estresante, no se acaba nunca, estoy harta de vivir en el pasado, estoy cansada de que la palabra rutina se repita en mi cabeza. Llantos en silencio, estudios, decepciones y con el tiempo en ninguna parte. Me deprime todo esto, no puedo, no necesito unas vacaciones, necesito el puto verano, necesito volver a sonreír como lo hacía antes. Disfrutaba del día a día sin ningún tipo de preocupación. Rezaré porque se pasen ya los siete meses sin darme cuenta. Y pensar que dentro de justamente siete meses estaré feliz, sonriendo y con la sensación de libertad en el cuerpo... Vamos, llega ya, joder.

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